EPI (equipo de protección individual): qué es, tipos y obligaciones de empresa y trabajador

Glosario · PRL

Un EPI, o equipo de protección individual, es cualquier equipo destinado a ser llevado o sujetado por el trabajador para que le proteja de uno o varios riesgos que puedan amenazar su seguridad o su salud en el trabajo. Los EPIs son la última barrera de protección: se usan cuando no es posible eliminar el riesgo ni proteger al trabajador con medidas colectivas. La empresa está obligada a proporcionarlos de forma gratuita, y el trabajador está obligado a usarlos correctamente.

Qué es un EPI

Un EPI (equipo de protección individual) es cualquier dispositivo o medio que lleva o sujeta el trabajador para protegerse de uno o varios riesgos durante el trabajo. La definición legal está en el Real Decreto 773/1997, que transpone la Directiva europea sobre utilización de equipos de protección individual, y en el Reglamento UE 2016/425, que regula los requisitos de diseño y comercialización de estos equipos.

El nombre lo dice todo: es individual —protege a la persona que lo lleva, no al entorno— y es de protección —no elimina el riesgo, sino que reduce sus consecuencias si el riesgo se materializa.

Publicidad

Esa naturaleza individual y reactiva es lo que los sitúa al final de la jerarquía de medidas preventivas que establece la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. La ley obliga a seguir este orden: primero eliminar el riesgo, luego sustituirlo por algo menos peligroso, luego aplicar medidas colectivas de protección, y solo cuando todo eso es insuficiente o inviable, recurrir a los EPIs. No es que los EPIs sean malos: es que son el recurso cuando las demás opciones no bastan.

No se consideran EPIs: la ropa de trabajo ordinaria que no está diseñada para proteger de riesgos concretos, los equipos de protección de emergencia de rescate, los equipos utilizados en actividades de competición deportiva, ni los equipos de autodefensa o disuasión.

Tipos de EPIs

Los EPIs se clasifican según la parte del cuerpo que protegen y el tipo de riesgo frente al que actúan. Las categorías principales son:

Protección de la cabeza
Cascos de seguridad para trabajos en obra, protectores de cuero cabelludo, cascos con visera. Obligatorios en obras de construcción, trabajos en altura y zonas con riesgo de impacto o caída de objetos.

Protección ocular y facial
Gafas de seguridad, pantallas faciales, pantallas de soldador. Necesarios en trabajos con proyección de partículas, con radiaciones ópticas, con productos químicos que puedan salpicar o con soldadura.

Protección auditiva
Tapones, orejeras, cascos antirruido. Obligatorios cuando el nivel de ruido supera los límites establecidos en el RD 286/2006: acción a partir de 80 dB(A) de exposición diaria, obligación de uso por encima de 85 dB(A).

Protección respiratoria
Mascarillas filtrantes, equipos de respiración autónoma, máscaras con filtro. Necesarios en trabajos con polvo, humos, vapores o atmósferas deficientes en oxígeno. Imprescindibles en espacios confinados.

Protección de manos y brazos
Guantes de protección mecánica, química, eléctrica o térmica. El tipo de guante debe elegirse en función del riesgo concreto: un guante anticorte no protege de productos químicos y un guante químico puede no proteger de cortes.

Protección de pies y piernas
Calzado de seguridad con puntera reforzada, botas impermeables, calzado antiestático, calzado con protección frente a perforaciones. El nivel de protección requerido depende del tipo de trabajo.

Protección del cuerpo
Ropa de protección frente a riesgos mecánicos, químicos, térmicos o biológicos. También la ropa de alta visibilidad para trabajos en vías de circulación o zonas de tránsito de maquinaria.

Protección contra caídas
Arneses anticaída, líneas de vida, sistemas de retención. Son los EPIs más críticos en trabajos en altura y los que requieren mayor atención en la formación para su uso correcto, porque un arnés mal ajustado o mal anclado puede ser tan peligroso como no llevarlo.

Cuándo son obligatorios

Los EPIs son obligatorios cuando la evaluación de riesgos concluye que existe un riesgo que no puede eliminarse ni controlarse suficientemente con medidas colectivas. La evaluación de riesgos es, por tanto, el documento que determina qué EPIs son necesarios, para qué tareas y en qué condiciones.

Hay actividades en las que determinados EPIs son obligatorios con carácter general por normativa específica:

En obras de construcción: el casco es obligatorio en toda la obra salvo en zonas donde esté demostrado que no hay riesgo de impacto o caída de objetos. El calzado de seguridad y los guantes son obligatorios en la mayor parte de los trabajos.

En trabajos con ruido elevado: la protección auditiva es obligatoria por encima de 85 dB(A) de nivel de exposición diaria o 137 dB(C) de nivel de pico.

En trabajos en altura: el sistema anticaída es obligatorio cuando hay riesgo de caída a distinto nivel que no puede controlarse con protecciones colectivas (barandillas, redes).

En trabajos con productos químicos peligrosos: los EPIs específicos para cada producto están determinados por la ficha de datos de seguridad del producto y por la evaluación de riesgos de la tarea.

Obligaciones de la empresa

El RD 773/1997 y la Ley de Prevención de Riesgos Laborales establecen las obligaciones de la empresa en materia de EPIs:

Proporcionar los EPIs de forma gratuita
El coste de los EPIs corre siempre a cargo de la empresa, nunca del trabajador. Esto incluye tanto el equipo inicial como las reposiciones por desgaste, deterioro o fin de vida útil.

Asegurarse de que los EPIs son adecuados
Los EPIs deben ser los adecuados para el riesgo concreto que deben proteger, deben ajustarse al trabajador que los va a usar, y deben estar en buen estado de conservación. Un casco caducado o deteriorado no protege aunque formalmente exista.

Informar y formar sobre su uso correcto
La empresa debe explicar a cada trabajador qué EPIs debe usar, para qué riesgos protegen, cómo se ponen y se ajustan correctamente, cuáles son sus limitaciones y cómo deben mantenerse y almacenarse. Un trabajador que no sabe usar correctamente su arnés tiene un riesgo mayor que uno sin arnés que conoce las limitaciones de los sistemas de retención.

Acreditar la entrega
La empresa debe documentar la entrega de EPIs a cada trabajador mediante un registro firmado que indique qué equipo se entregó, en qué fecha y para qué puesto o tarea. Esa acreditación es imprescindible en caso de accidente o inspección.

Vigilar que se usan
No basta con entregar los EPIs: la empresa debe asegurarse de que los trabajadores los utilizan efectivamente. Si un trabajador se niega a usar los EPIs preceptivos, la empresa debe actuar disciplinariamente. Un accidente sufrido sin EPI cuando este era obligatorio puede no eximir de responsabilidad a la empresa si no vigiló su uso.

Obligaciones del trabajador

Los trabajadores también tienen obligaciones en materia de EPIs, recogidas en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales:

Usar correctamente los EPIs
El trabajador está obligado a utilizar los EPIs que la empresa le proporcione, siguiendo las instrucciones recibidas. El uso incorrecto —el casco sin ajustar, los tapones puestos mal, el arnés mal enganchado— puede ser tan peligroso como no usarlos.

Cuidar y mantener los EPIs en buen estado
El trabajador debe mantener los EPIs en las condiciones adecuadas y comunicar a la empresa cualquier deterioro, pérdida o deficiencia que haga necesaria su sustitución.

No realizar modificaciones
Está prohibido modificar los EPIs o utilizarlos para fines distintos para los que están diseñados. Un casco perforado para ventilación casera, por ejemplo, pierde sus propiedades de protección.

Comunicar situaciones de riesgo
Si el trabajador detecta que los EPIs disponibles no son adecuados para el riesgo al que se enfrenta, debe comunicarlo a su empresa. No puede ignorarlo ni suplirlo por su cuenta.

Los EPIs en coordinación de actividades empresariales

En situaciones de coordinación de actividades empresariales, los EPIs son uno de los elementos de documentación que la empresa principal debe verificar antes de que una contrata acceda al centro de trabajo.

La acreditación de entrega de EPIs a los trabajadores de la empresa contratista es parte de la documentación preventiva mínima que debe aportarse en el sistema CAE. La empresa principal no es responsable de proporcionar los EPIs a los trabajadores de sus contratas —esa responsabilidad es de cada empresa respecto a sus propios trabajadores— pero sí de verificar que esa entrega se ha producido y que los EPIs son adecuados para los trabajos que se van a realizar en su centro.

Además, la empresa principal puede establecer en su centro requisitos de EPI adicionales o más estrictos que los que ya tiene cada contrata. Si en el centro hay riesgos específicos que exigen una protección concreta —por ejemplo, calzado antiestático en zonas con riesgo de explosión— la empresa principal debe comunicarlo a sus contratas antes de que accedan al centro, como parte de la información sobre riesgos que el RD 171/2004 le obliga a proporcionar.

Preguntas frecuentes

¿Los EPIs tienen fecha de caducidad?

Sí. Muchos EPIs tienen una vida útil definida por el fabricante que puede estar determinada por el tiempo (años desde la fabricación o desde la primera puesta en servicio) o por el número de usos. Los cascos de polietileno, por ejemplo, suelen tener una vida útil de entre 3 y 5 años desde la fabricación. Las líneas de vida y los arneses tienen vida útil variable según el fabricante y el historial de uso. La empresa debe llevar un control de la vida útil de los EPIs y reponerlos cuando caducan o cuando han sufrido un impacto que pueda haber comprometido su integridad.

¿Qué marca CE en un EPI garantiza exactamente?

El marcado CE en un EPI indica que el equipo cumple con los requisitos esenciales de salud y seguridad del Reglamento UE 2016/425 y que ha superado el proceso de evaluación de conformidad correspondiente a su categoría de riesgo. No garantiza que sea el EPI adecuado para cada tarea concreta: elegir bien el EPI sigue siendo responsabilidad de la empresa, que debe seleccionarlo en función de los riesgos de la evaluación. Un EPI con marcado CE es la condición mínima, no la garantía de adecuación.

¿Puede la empresa descontar el EPI del sueldo del trabajador si lo pierde?

No. La normativa española es clara: los EPIs los proporciona la empresa de forma gratuita. Si un trabajador pierde o deteriora intencionadamente un EPI, la empresa puede aplicar el régimen disciplinario laboral, pero no puede descontar su coste del salario. La obligación de proporcionar EPIs no puede trasladarse económicamente al trabajador bajo ninguna forma.

¿Un autónomo tiene las mismas obligaciones de EPI que una empresa?

El trabajador autónomo que trabaja en solitario es responsable de su propia protección y debe dotarse de los EPIs adecuados para los riesgos de su actividad. Cuando trabaja en el centro de trabajo de otra empresa, esa empresa puede exigirle el uso de determinados EPIs como condición para acceder al centro. El autónomo no tiene la obligación de proporcionar EPIs a nadie más, pero sí de acreditar que los tiene y los usa cuando trabaja en entornos de coordinación de actividades empresariales.

Verifica la documentación de EPIs de tus contratas desde un solo lugar

En un entorno CAE, controlar que cada empresa contratista ha entregado los EPIs adecuados a sus trabajadores y que los certificados están vigentes es parte del deber de vigilancia de la empresa principal. Una plataforma CAE gestiona esa documentación de forma centralizada. Compara las principales opciones.

Ver comparativa de plataformas CAE