Evaluación de riesgos laborales: qué es, cómo se hace y cuándo hay que actualizarla

Glosario · PRL

La evaluación de riesgos laborales es el proceso mediante el cual una empresa identifica los peligros de cada puesto de trabajo, valora la probabilidad de que ocurra un daño y su gravedad, y decide qué medidas hay que tomar para reducirlos. Es el punto de partida de cualquier sistema de prevención real.

ÍNDICE

Qué es la evaluación de riesgos laborales

La evaluación de riesgos laborales es el análisis sistemático de los peligros presentes en cada puesto de trabajo: qué puede salir mal, con qué probabilidad y qué consecuencias tendría. No es un formulario genérico ni una plantilla copiada de otra empresa. Es un documento que debe reflejar la realidad concreta de cada puesto, en cada empresa, con sus condiciones específicas.

Si el plan de prevención es el esqueleto del sistema preventivo de una empresa, la evaluación de riesgos es el órgano que lo mantiene vivo. Sin ella, las medidas preventivas que se adopten serán genéricas, desconectadas de los riesgos reales, y difícilmente defenderán a la empresa ante una inspección o un accidente.

La evaluación de riesgos laborales es obligatoria para cualquier empresa con trabajadores por cuenta ajena, sin excepción de tamaño ni sector. Lo que varía es la complejidad de la evaluación, que debe ser proporcional a los riesgos reales de la actividad.

Por qué es obligatoria

La obligación viene del artículo 16 de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, que establece que la acción preventiva de la empresa debe basarse en una evaluación inicial de los riesgos para la seguridad y salud de los trabajadores.

El RD 39/1997, que desarrolla esa ley, concreta cómo debe hacerse esa evaluación: quién puede realizarla, qué metodología debe seguirse y qué contenido mínimo debe tener el documento resultante. No cumplir con esta obligación es una infracción grave que puede derivar en sanciones de hasta 40.985 euros, y en caso de accidente, en responsabilidad civil y penal.

Cómo se realiza

La evaluación de riesgos no tiene una metodología única impuesta por la ley, pero sí un proceso lógico que cualquier evaluación válida debe seguir:

1. Identificación de los peligros El primer paso es detectar todo aquello que pueda causar daño en cada puesto de trabajo: condiciones del entorno, equipos utilizados, sustancias manipuladas, posturas adoptadas, carga de trabajo, relaciones con otras personas. Nada que pueda generar un daño debe quedar fuera de este análisis.

2. Identificación de los trabajadores expuestos No todos los peligros afectan a todos los trabajadores por igual. Hay que determinar qué personas están expuestas a cada riesgo y si hay colectivos especialmente vulnerables: trabajadores jóvenes, embarazadas, personas con discapacidad o trabajadores especialmente sensibles a determinados agentes.

3. Valoración del riesgo Para cada peligro identificado se valora la combinación de dos factores: la probabilidad de que se materialice en un daño y la gravedad que tendría ese daño. El resultado de esa combinación determina el nivel de riesgo y la urgencia de las medidas a adoptar.

4. Determinación de medidas preventivas Una vez valorado el riesgo, se establecen las medidas para eliminarlo o reducirlo. Estas medidas quedan recogidas en la planificación de la actividad preventiva, el documento que concreta qué se va a hacer, cuándo y quién es el responsable.

5. Documentación y registro Todo el proceso debe quedar documentado. La evaluación de riesgos es un documento vivo que se conserva y se actualiza, no un informe que se archiva y se olvida.

Qué debe incluir

Una evaluación de riesgos laborales completa debe recoger, como mínimo:

  • Identificación del puesto de trabajo evaluado y descripción de las tareas que se realizan.
  • Peligros identificados en ese puesto, con descripción de la fuente del riesgo.
  • Trabajadores expuestos, con mención especial a colectivos vulnerables si los hay.
  • Valoración del nivel de riesgo para cada peligro identificado.
  • Medidas preventivas existentes y su eficacia.
  • Medidas adicionales propuestas para reducir los riesgos que superen el nivel tolerable.
  • Fecha de la evaluación y firma del técnico que la ha realizado.
  • Fecha prevista de revisión.

El documento debe estar disponible para los trabajadores, sus representantes y la Inspección de Trabajo en cualquier momento. No es un documento confidencial: es una herramienta de trabajo que debe ser accesible para quienes la necesiten.

Una evaluación de riesgos genérica, igual para todas las empresas del sector, no es una evaluación de riesgos: es un papel con membrete. La ley exige que refleje la realidad concreta de cada puesto. Un inspector experimentado lo detecta en la primera página.

Cuándo hay que actualizarla

La evaluación de riesgos no es un documento que se hace una vez y queda archivado para siempre. Debe revisarse y actualizarse siempre que cambien las condiciones que la motivaron. Los motivos más habituales de actualización son:

  • Cambios en los puestos de trabajo: nuevas tareas, nuevos equipos, cambios en los procesos productivos o en las instalaciones.
  • Incorporación de nuevos trabajadores: especialmente si son de colectivos vulnerables o si el puesto tiene riesgos específicos que requieren formación previa.
  • Después de un accidente o incidente: cuando un daño real indica que la evaluación anterior no recogía correctamente los riesgos del puesto.
  • Cuando los controles de salud revelan daños: si la vigilancia de la salud detecta problemas que podrían estar relacionados con las condiciones de trabajo.
  • Por requerimiento de la Inspección de Trabajo: si una inspección detecta que la evaluación está desactualizada o es insuficiente.

Como práctica habitual, muchas empresas revisan su evaluación de riesgos anualmente, aunque no haya habido cambios relevantes, para asegurarse de que sigue siendo fiel a la realidad de la empresa.

Los errores más frecuentes

Estos son los fallos que aparecen con más frecuencia en las evaluaciones de riesgos de empresas españolas y que más problemas generan en inspecciones y accidentes:

Usar una plantilla genérica del sector sin adaptarla Es el error más extendido y el más fácil de detectar. Una evaluación que describe riesgos que no existen en la empresa, o que omite riesgos específicos de sus instalaciones concretas, no es válida. La evaluación debe hacerse in situ, con conocimiento real de cómo se trabaja en esa empresa.

No actualizar la evaluación cuando cambia algo Instalar una máquina nueva, contratar a un trabajador para un puesto diferente o cambiar el proceso de producción sin actualizar la evaluación deja a la empresa con una foto vieja de una realidad que ya no existe.

Evaluar el puesto pero no al trabajador La evaluación debe tener en cuenta las características del trabajador concreto que ocupa el puesto, no solo las condiciones abstractas del puesto. Un trabajador con una discapacidad específica o una embarazada en ese puesto pueden estar expuestos a riesgos que la evaluación genérica no recoge.

Dejar las medidas preventivas sin plazo ni responsable Una evaluación que identifica riesgos pero no concreta qué medidas hay que tomar, cuándo y quién es el responsable de ejecutarlas, no cumple su función. La evaluación sin planificación es un diagnóstico sin tratamiento.

Para gestionar todo esto de forma ordenada, con alertas de revisión y trazabilidad de los cambios, cada vez más empresas utilizan un software de prevención de riesgos laborales que integra la evaluación con el resto del sistema preventivo.

Preguntas frecuentes

¿Quién puede realizar la evaluación de riesgos laborales?

Debe realizarla un técnico con la formación adecuada en prevención de riesgos laborales. En la práctica, la realizan los técnicos del servicio de prevención ajeno contratado, del servicio de prevención propio de la empresa o, en empresas muy pequeñas de bajo riesgo, el propio empresario si tiene la formación de nivel básico en PRL. La firma de la evaluación acredita quién la ha realizado y bajo qué criterios.

¿La evaluación de riesgos es el mismo documento que el plan de prevención?

No. Son dos documentos distintos y complementarios. El plan de prevención define cómo está organizada la prevención en la empresa: quién es responsable, qué modalidad preventiva se adopta, cuál es la política de seguridad. La evaluación de riesgos es el análisis técnico de los peligros concretos de cada puesto. Los dos son obligatorios y uno no sustituye al otro.

¿Hay que hacer una evaluación de riesgos para cada puesto de trabajo?

Sí, la evaluación debe cubrir todos los puestos de trabajo de la empresa. Pueden agruparse puestos con condiciones idénticas en una sola evaluación, pero si hay diferencias relevantes en las tareas, los equipos o las condiciones de trabajo, deben evaluarse por separado. El objetivo es que ningún trabajador quede fuera del análisis.

¿Qué pasa si la Inspección de Trabajo detecta que la evaluación está desactualizada?

Puede levantar un requerimiento para que la empresa la actualice en un plazo determinado. Si el incumplimiento es reiterado o si hay un accidente relacionado con riesgos que no estaban recogidos en la evaluación, la sanción puede ser mucho más grave, llegando a infracciones muy graves con multas de hasta 819.780 euros en los casos más serios.

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